domingo, 3 de agosto de 2014

El paseo, que no recuerdo


No recuerdo los detalles de los celtibéricos, ni las profundidades de las rocas,
No recuerdo las construcciones históricas, ni la longitud de la muralla, ni sus puertas.
No recuerdo el camino de ida, ni el de vuelta.
No recuerdo las excavaciones que hiciste, ni todo lo que documentaste, de verdad;
no lo recuerdo.
No recuerdo el tiempo que caminamos, por donde bajamos, por donde volvimos, a donde llegamos.
No recuerdo los símbolos del parque, ni los cipreses, ni los pájaros.
No recuerdo como se llega a la puerta de Santiago, ni por donde está el parque de los cerezos.
No recuerdo la zona de la rotonda, la vista del arrabal del Parral y de San Mateo.
No recuerdo esa casita donde se reunía Santa Teresa con San Frutos, esa, de la luz tenue al final de la carretera;
no la recuerdo.
No recuerdo la historia de la cárcel antigua, ni de la iglesia de los Templarios ni sus misterios.
No recuerdo esas rutas de paseo por Zamarramala y de ahí a La Lastrilla.
No recuerdo el sonido de los grillos, ni el brillo de las luciérnagas, el sonido del río;
no lo recuerdo,
No recuerdo el aire frío, la sonrisa de esa niña, las risas de los ebrios, el grito de los locos, un "por favor, me hace una foto", y nuestras risas; no, no lo recuerdo.

Lo único que no olvido, es a ti.