martes, 4 de junio de 2013

Español de una Peruana en España.

Era la primera vez que salía de casa por tanto tiempo, la aventura de los 25', recuerdo cuando llegué al aeropuerto estaba muy emocionada, hasta que al abrirse las puertas donde la gente espera a los viajero, a mi no me esperaba nadie, y comprendí que sí, estaba sola, lejos de casa. Había que sujetar bien las maletas, mirar las señales del metro y seguir experimentando.

Los problemas que me  dio el idioma al inicio fueron varios. El día que llegué fui  a la Plaza Mayor, eran las nueve de la noche y había luz, eso de por sí me parecía demasiado raro, se me ocurrió pedir una gaseosa en una de las terrazas de ahí, y el camarero ( mozo para mi) se apareció con una bebida blanca, que para nosotros es agua mineral con gas,  y para el camarero lo que yo le pedía se llamaba refresco que no tiene nada que ver con lo que es un refresco en mi país.

Le dije deme entonces un jugo, y me miró, extrañado, pensé que me tomaba el pelo, pero entendí por su mirada de que no nos entendíamos, así que recurrí a la marca comercial: una Coca Cola, y él repitió: " ¡Un refresco!".


La palabra Bar, produjo en mis padres una preocupación adicional a mi lejanía. Los compañeros de la escuela, solíamos ir "al Bar" por las tardes al terminar las clases, generalmente me tomaba un café... si, eran esos tiempo :), 
Coincidió que mis papas me llamaron una de esas tardes: ¿Donde estas? - En un bar. -Ah, ¿tan temprano? - Si, aquí los bares están abiertos desde temprano - bueno hijita, cuídate, y no te quedes hasta tarde (eran como las 5 de la tarde hora de España). - Si mami, no te preocupes, ya me voy a casa.

La cultura del bar, me llamó mucho la atención, el bullicio, el lugar del barrio, el sitio del cotilleo, el lugar de encuentro. Me gustaba ir con los amigos, desconectábamos de lo académico y aprendía un poco más de esta nueva cultura, y de sus nuevas palabras. Me llamaba la atención la decoración del lugar, carteles de muchos colores, todas de toreros, supongo famosos de Madrid y de España, algunos tenían mujeres vestidas con trajes de Sevilla con muchos colores. Lo único que me disgustaba del lugar, era que al entrar lo primero que se veía, era la cabeza de un pobre toro.
A los dos días, otra llamada: 

-Mami, buenas tardes aquí, buenos días ahí.. Hola hijita, ¿Qué haces? - Estoy en un bar - ¿Otra vez?, ¡tu te estas pasando los días en los bares¡. - No mami, los bares aquí no son como en Perú, ahora mismo, hay dos policías tomando una Coca Cola aquí. Los bares sirven desde café hasta bebidas alcohólicas, y yo, estoy con el café. - Ah, ya me estabas preocupando, dijo mi mamá y se empezó a reír.  En Cusco, el bar es un sitio donde se bebe alcohol. no café :) 

La palabra brassier... eso se los cuento... en el siguiente enlace... 
gracias por leer.