domingo, 2 de junio de 2013

Las Torres Kio, !!se me han movido!!

Estoy nuevamente en Madrid, caminando por la Avenida de Asturias, la primera avenida donde viví cuando llegué a España, la primera en la que alguna vez divagué.
Por detrás de los bloques, está el parque que atravesé muchas veces rumbo a la Escuela, tantas con L. y otras tantas con mi nostalgia por está lejos de casa. Viví ahí por cuatro meses, al inicio me daba un poco de miedo por los grafitis que hay en los portales, el bar de la esquina de la casa, y la poca iluminación en las noches. A medida que los rostros se me hicieron familiares, ese miedo pasó y me sentí, una extranjera, pero ya no una extraña.
Los domingos, empezaba el bullicio en la avenida muy pronto, era el día del Rastro, parecido al baratillo que tenemos en Cusco. Un mercadillo en la calle, se ponen muchos puestos de venta de diferentes cosas: ropa, alimentos, frutas, cosas de segundo uso, alguna antigüedad, telas, carteras, libros, "pashminas", cosméticos, zapatos, y todo lo que se pueda vender. Llama la atención el tono y acento de voz de los gitanos cuando ofrecen sus productos.
Me gustaba mucho ir a los puestos de las antigüedades, a ver si ese domingo, si traían alguna muñeca antigua, pero la mayoría de veces, eso no pasaba. Así que regresaba a casa con la bolsa de la fruta, planeando mi nueva tarea para la escuela.
Recorrí esa avenida, muchas veces, a media tarde con el buen tiempo, desde la gasolinera hasta la Plaza Castilla, y almacené en mi memoria cada portal y garaje que dejaba al pasar, sabía cuantos parques había y cuánto me demoraba en hacer todo el recorrido. Recordaba que para llegar a la Plaza Castilla, tenía que pasar por debajo de las Torres Kio, con esa sensación de que un día se me caerían encima, o se tocarían una a la otra, a la izquierda veía el depósito del agua, y en frente, la Castellana... y esa imagen ha estado en mi mente, estos  años. Hasta Ayer.
Quedé con un muy buen amigo en Chamartin, entonces salí de casa considerando los 17 minutos que me demoraba en llegar desde "casa" hasta la estación, pues, llegué tarde, no fueron los 17, fueron 21 y ya me esperaba. Es que C: !!eres demasiado puntual¡¡, gran virtud por cierto.
Pero lo extraño de la tarde, fue que a medida que me acercaba a la Plaza Castilla, me sentía perdida, no veía a las dos Torres Kio, veía solo una y me acercaba por uno de sus lados, ¿Se me han movido las Torres Kio?, ¿Qué ha pasado?.




Creo que lo que ha pasado, es que mi memoria ha almacenado el recuerdo de otra manera, y que ayer por la tarde tenía tantas ganas de verlas, que me dí cuenta de mi error.
Ahora sé, que las Torres, están en su sitio, hay un obelisco en medio de la rotonda, la parada de autobuses y el  intercambiador son modernos. Felizmente hay una cosa que no cambia, que cada vez crece y se fortalece y es lo bien que me siento en "la casa de la Avenida de Asturias".