lunes, 17 de junio de 2013

Hasta siempre casa, del camino.

Ayer terminé de mudarme.


La casa donde vivía estaba en una cuarta planta, tenía las comodidades básicas que nos permitieron a " La Condesa", "Ed" y a mi vivir ahí tres años y medio.
Desde la ventana de mi habitación podía ver el río Eresma, que me producía cierto escalofrío cuando venía demasiado rápido  y turbulento en invierno, aunque el susurro de sus aguas por las noches, permitía que conciliara el sueño, como mecida por sus aguas.
En esa casa, pasé muy buenos momentos, visita de mis padres, visita de amigos cercanos y lejanos, comidas de compañeros, discusión de casos clínicos o preparar sesiones, cotilleos del trabajo. También momentos tensos, no coincidir en gustos, no hacer los deberes a tiempo, algún que otro enfado, y aumentos de tono de voz, pero conseguimos mantener, en la medida de lo posible, eso que acordamos desde que nos conocimos: "Lo que pasa en casa, se queda en casa".
Ayer, luego de una tarde intensa, de verle; de limpiar y dejar todo presentable, llegaron los dueños, y el futuro ocupante de la casa, el hijo de la pareja. Entregué las llaves y antes de cerrar la puerta, miré hacia el salón, el pasillo, ese espacio, esos colores y cuadros y flores, esa casa, y me despedí de ahí, agradeciendo todos los malos y sobre todo los buenos momentos. Saben que me emociono, no pude dejar de echar una lágrima al cerrar la puerta, y detrás de mi dejar una etapa importante de mi vida, una etapa llena de aprendizajes.
Sujeté la bolsa que llevaba con los últimos libros, acomodé el regalo que no le pude dar a " la Condesa" porque no nos despedimos, baje el ascensor, respirando hondo, desde el corazón, rumbo al coche.

Por la ventana salieron Ch. su hermana y sus padres, los gitanos de la tercera, me despidieron con un " que le vaya bien" en su tono de voz peculiar, ahí salio corriendo A. " mi vecina de los gatos", diciéndome que no me podía ir sin despedirme, le dije que esta tarde iría a verla, y charlar, que no tenía mucha fuerza para despedirme ayer, llevaba muchas emociones encima. Hoy la iré a ver.
También me dijeron adiós por la ventana, las otras vecinas de la cuarta planta, y don J del primero y con todos esos buenos recuerdos, de personas que me acogieron en su bloque, me despido.
Echaré de menos esa casa, y a pesar de los malos ratos, el estar con mi compis, los que no vi para despedirnos.


Ahora, en nueva casa.. nueva vida, nuevas historias... a recomenzar.