lunes, 13 de mayo de 2013

nos persiguen... !!corre Princesa!!

....Y al abrirse el suelo, caímos en un gran patio de flores, eramos muy pequeñas, yo, del tamaño de la princesa, y mi muñeca del tamaño de un llavero. Los senderos recibían sombras de las violetas, los girasoles y tulipanes, caminar era muy fácil, la princesa me guiaba... no había fin. Sonó a lo lejos "With or whithout" y percibí el vuelco de su corazón, miró intensamente a todos los lados, buscaba a alguien, luego me miro fijamente y mando me quedara quieta y en silencio. ¿Porqué esa melodía la transportaba en el tiempo?... no sé cuanto dura la canción, pero parecía eterna en sus ojos, se balanceaba de lado a lado, con los pies en el suelo, mirando al cielo, no quería que terminará, y así seguiría con ese brillo en los ojos...... cuando un ruido, irrumpió nuestra quietud y de un brinco empezamos a correr, ella tomó mi mano y atravesaba rápidamente todos los tallos y las hojas de las flores, yo no podía respirar por la velocidad, ella, no sentía cansancio y seguíamos. Nos persiguen...¡¡ corre princesa.. corre!!. No había tiempo, ni fuerzas para preguntarle el porqué de la huida. Se oía como los truenos cuando hay tormenta, uno tras otro y cada vez más cerca, y al mirar atrás, yo no veía nada y el sol brillaba. Quedaban detrás las flores, y empezamos a pisar arena y alrededor..arena, arena y más arena que se unía al cielo en el infinito... sentía que ya no estaba viva, la princesa soltó mi mano y al ver que me desvanecía, se acercó a darme un poco de agua y tocarme. El ruido ese, como los truenos, también seso y una gran sombra empezó a cubrir nuestras cabezas. Sus ojos se cerraron y nos abrazamos, ella tenía miedo, y yo curiosidad. Ahí, a nuestro costado, estaba ese ser, con capa y pelos largos haciendo sombra por lo grande que era, caminaba con cuidado para no pisarnos. Vi sus ojos negros, su piel blanca medio cubierta por su barba, unas gafas negras también, con marco negro como para dar más miedo, zapatos enormes, sin tacón y gruesos cordones, camiseta a rayas que le llegaban a medio muslo, a juego con sus pantalones que se arrastraban por el suelo. Se arrodillo a nuestro costado, la princesa no le miraba, seguíamos abrazadas. Cuando me atreví a verle, imaginé que algo horrible pasaría, considerando el aspecto tenebroso que tenía. Nos dio un empujón y nos separamos, ella le miró sin decir nada, él rápidamente metió una mano al bolsillo. Esperaba que sacará, una espada, un arma, un golpe, un grito, o peor que se robaría a la princesa, o a mi muñeca.. y no!!! el negruzco grandullón, de barbas y pelos largos ...Sacó una rosa que entregó a la princesa, y para mi...a mi me regalo una sonrisa perfecta. Los caballeros pueden vestir como quieran...